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viernes, 27 de mayo de 2011

Cuanto Lésbico.

Cambié la historia

Esto es una mierda. Sí, así. Dicho de forma lisa y llana, todo esto es una reverenda mierda. Estoy acá en el bautismo de mi primito junto con toda mi familia en lo que debería ser un momento precioso pero, la verdad, es que me siento para el culo. Están mis tíos, mis tías, mis hermanos con sus novias, amigos de la familia, otros primos, los abuelos. Todos están acá presentes, con esa sonrisa estúpida mientras festejan. Salvo mi mamá, que me mira como si estuviera dispuesta a acuchillarme si hago un movimiento infalso. Salvo Cristina, mi novia, que me agarra fuerte de la mano y me mira con cara de no entender nada. "¿Estas bien, Sol?" me preguntá, tan linda ella. Parece que no se diera cuenta de que mamá no me deja decirle a los demás que es mi novia. Como si no escuchara cuando alguien me pregunta que quién es ella yo tengo que responderle con un "Una amiga", siempre bajo la atenta mirada de mamá.


Ya vieja, ya. Dejá de mirarme así. Ya sé que te doy vergüenza, que no querés que el resto de la familia se entere. Pero, ¿no se te ocurre pensar que ya lo saben? Es decir, voy con Cristina a todos lados, la agarro de la mano, la abrazo... ¿No es algo obvio? ¡Que ya tengo veintitrés años, che! Mirá que no estoy más en la edad en la que abrazaba o me agarraba de la mano con mis amigas y podía pasar por normal. Vos y las tías pueden dejar de buscarme novio, porque soy torta y ya lo saben. La familia siempre sabe, sólo que se hacen los despitados, los que no se dan cuenta; así cuando el nene o la nena les sale con que es gay pueden putear a todos los santos y mandarlo a la calle sin sentir culpa, porque ustedes no sabían nada. Falsos...

Cris me sonríe. Es tan buena. A ella no le importa que mamá la mire mal y que no la deje estar conmigo en casa. A ella no le importa venir a las reuniones y tener que pasar por amiga. Pensar que tiene diecinueve, todavía... Ella debería estar en la pendejada, yendo a los boliches, no clavada acá, conmigo, en una fiesta que es un bodrio y sin siquiera poder darle un beso a la novia. Todavía no puedo creer como aguanta todo esto cuando yo estoy a punto de explotar.

Mamá me mira cosntantemente, lo hace de reojo. No pierde el apunte de lo que hago, no vaya a ser cosa que meta la pata y la haga quedar mal delante de la familia. Y yo pienso, ¿tanta vergüenza le doy? No fumo, no me drogo, estudio y laburo. Nunca le di problemas, le doy dinero para los impuestos. ¿Qué más quiere? Ya sé lo que quiere; que me case con un Roberto y le dé cuatro o cinco nietos, como van a hacer mis hermanos. No, mamá. No puedo. No me gustan los hombres, jamás me gustaron y nunca me van a gustar. Nietos te puedo dar igual, ¿eh? Quedate tranca, pero papá no van a tener. También me puedo casar, si eso es lo que te preocupa. No me vas a ver de blanco caminando hacia el altar pero, bueno, no se puede pedir todo. Igual, hetero o no, no te pisaba una iglesia ni pasada de tequila. Cristina me da un beso en la cara mientras mamá no mira y eso me levanta el ánimo. Ella siempre está ahí para escucharme... A pesar de que no pasa por lo mismo que yo. Cris tiene suerte, sus papás la bancan en todo. Yo pasé de ser el orgullo de mamá a ser una paria. Y de golpe mi vieja como que se enamoró de mi hermana menor. ¡La hija de puta! Después de que casi la caga a cinturonazos porque se quedó embarazada siendo una pendeja y ahora va toda dulzura con ella. Después de que yo le tuve que rogar para que no la echara, porque su otra hija era medio trola, medio pelotuda, se acostó con media secundaria sin cuidarse y terminó con la cocina llena de humo a los dieciseís años. Ahora la lleva como si fuera una bandera.

No, si este es un país generoso.

En un impulso, la abrazo a mi novia por la cintura. La falsedad esta me tiene podrida, tengo que repasar mentalmente las clases de historia de la facu para no saltar como leche hervida. Repaso y repaso, ignoro la cara de culo que me pone mamá al verme abrazando a Cristina, y de golpe recuerdo la mejor clase que tuve con el profe Tarragona. Era de Belgrano, nos dijo que a él sólo le permitieron viajar a al sur mientras que no izara su bandera y no luchara contra los realistas. Recuerdo que me reí y le pregunté para qué lo habían mandado entonces si no iba a hacer nada. "Por eso" dijo el profe "Él hizo su bandera y luchó contra los Realistas". ¿Sabe qué, profe? En este preciso momento me siento como Belgrano cuando viajó al sur. Estoy acá, pero no puedo hacer nada. No puedo izar mi bandera ni luchar contra los realistas. Mire si será loco, pero hasta me imagino con el traje de Belgrano, el caballo, la espada. ¡Todo! A mi lado está Cristina, dándome su apoyo, y delante de mí estan todos los realistas. A mi tampoco me dejan hacer nada...

Uno de los realistas se me acercó y me hizo la típica pregunta pelotuda de siempre: ¿Y cómo se llama tu amiga?

Soy Belgrano. Estoy en el sur, con la bandera en una mano y la espada en la otra. Estoy cansada de no poder hacer ni decir nada, de tener que estar escondida mientras mis hermanos hacen lo que se les canta el ojete. Estoy harta de que Cristina tenga que aguantar todas estas pelotudeces. No será el mejor momento ni el mejor lugar, pero yo voy a izar la bandera y al que no le guste, que venga, que lo espero para luchar.

-Cristina -respondo, sonriéndole y todo-. Y es mi novia.

Listo, pum. Ahí está, clavé la bandera en medio de la sala de estar, en medio de la groupe de realistas. Sé que mamá me va a gritar más tarde o que se va a poner a llorar, pero no me importa. Estoy feliz, libre. Siento como si hubiera cambiado la historia. Las cosas se ponen algo revueltas en la fiesta pero la verdad es que me importa un pepino, yo la agarro a mi chica y me voy. Discutan entre ustedes, yo ya dije lo que tenía que decir y no me arrepiento. Abrazo a Cristina, la beso, le digo que la quiero y que me perdona por haberla hecho pasar ese mal rato. Ella me sonríe. Dice que esta todo bien, que no importa, y me invita a tomar mate a su casa con los viejos, que seguro van a comprar churros cuando lleguemos.

Y dale. Me merezco unos buenos verdes. Total, yo ya cambié la historia.


Pequeño cuento lésbico que se me ocurrió ayer en medio del insomnio recordando algo que me contó Sole Yoshomonstruo. Justamente esa clase de historia que recuerda la chica del cuento es una clase que ella vivió y de la cual me enteré por publicaciones suyas en facebook. No lo corregí, me emocioné que lo subí al toque xD Asi que si tiene errores... No me los digan, porque ya lo sé. Sólo Disfrútenlo.

3 comentarios:

Seiren dijo...

Muy bueno, corto pero entretenido, a ver qué más de esta temática te animas a escribir.
Saludos.

Shikaru dijo...

Bueno, si se trataba de alcanzar algo, tu texto lo hizo, desde luego.

Un placer dejarme caer por aqui, por cierto...

Mavya dijo...

Gracias chicas!!!

I Love... (My stamps)


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